miércoles, 21 de diciembre de 2011

Autoevaluación


En este post, y como autoevaluación, no voy a intentar citar individualmente todo lo que he aprendido de esta asignatura, ya que sería muy difícil lograr plasmar en unas pocas líneas toda la esencia de la asignatura.

No voy a realizar una valoración en la cual se elogie la asignatura, los métodos utilizados, o al profesor, ya que pienso que lo que he experimentado a lo largo del cuatrimestre merece mucho más que eso.

Este será el último post sobre la asignatura pero no sobre los temas relacionados con ella ya que, a pesar de que todavía no tengo decidido si seguiré utilizando el blog, si sé que mi aprendizaje continúa y que de una forma u otra dejaré constancia de él y trataré de que otros se beneficien de mi experiencia.

Hasta este momento, no he aportado demasiadas opiniones personales en mis posts, e incluso he permanecido algo “apartado” en clase. Pero eso no quiere decir que no haya aprendido, o no haya hecho nada por aprender. Todo lo contrario. He escuchado atentamente cada tema, cada experiencia, cada frase y cada palabra. Y sinceramente, me ha servido de mucho.
Desde el primer momento he estado completamente abierto a los distintos puntos de vista que mis compañeros y mi profesor me han aportado. Y la verdad es que todos han sido muy interesantes y sobretodo productivos.

He tratado de esforzarme por mejorar, por auto superarme a mí mismo, no solo como educador, sino también como persona. He tratado de adquirir nuevos conocimientos, profundizar en las entramadas redes que tejen nuestra sociedad. Y lo más importante es que lo he conseguido. Estoy muy contento, porque he experimentado un gran cambio en mí desde el inicio del curso hasta hoy.
He visto día a día que el mundo en el que vivimos, hay millones de cosas que están mal, muy mal, empezando por el sistema educativo y terminando en problemas que ni si quiera hemos tratado en clase. Mi aprendizaje ha ido más allá del movimiento, a las situaciones cotidianas que observamos día a día, a los problemas que existen en el mundo, los cuales todos conocemos, pero ninguno de nosotros pone solución. Ni siquiera lo intenta.

Tal vez alguien piense que él solo no puede hacer nada contra esos problemas, que una persona es insignificante e insuficiente a la hora de tratar de solucionar esos problemas. Pero la realidad es que no somos una persona, sino millones de personas. Y si todos aportamos nuestro pequeño grano de arena, el mundo puede cambiar.

Y en función de esto creo que yo, que todos nosotros, como educadores tenemos el deber de, al menos, tratar de seguir con ese cambio. Porque ese cambio ya se ha iniciado hace tiempo. La asignatura nos lo ha hecho llegar a nosotros y nosotros deberemos hacérselo llegar a mucha otra gente para que a su vez esa gente pueda transmitírselo a más gente.

Tal vez parezca una locura, pero yo personalmente creo en ello. Se puede lograr a través de muchas maneras, y yo lo voy a intentar a través del movimiento. Educar, crear y mejorar. Esta asignatura trata de mucho más que de Educar en el movimiento. Trata de educar en la vida, de formar personas más humanas. Y eso vale mucho más que un notable o un sobresaliente.
Esa nota me la reservo para el final de mi labor como educador, porque solo dentro de muchos, muchos años, podré girar la vista atrás y ver si realmente he logrado transmitir todo lo que he aprendido. Y me esforzaré porque esa calificación sea excelente.

Lo importante no es el objetivo, sino el camino que recorres hasta llegar hasta él.


Podría decir muchísimo más, pero no terminaría nunca. Solo una última cosa con la que me gustaría quedarme yo y transmitir a los demás. Algo que desde el primer momento puse en el blog, bajo el título del mismo: “Algún día el mundo será nuestro”, y seremos nosotros los que tendremos la responsabilidad de mejorarlo.


Muchas Gracias.

martes, 13 de diciembre de 2011

Una alternativa a la educación infantil

La mayor ventaja educativa, sin duda ninguna, es la capacidad que tiene un cuento de transmitir valores. Quizás no hayamos reparado conscientemente en ello, pero si lo analizamos, la mayoría de los valores más firmemente arraigados en nuestra propia personalidad llegaron a nosotros de la mano de algún cuento.

Todas las historias, y los cuentos son una más, tienen un argumento lógico que une las distintas partes, haciéndolas mucho más fáciles de recordar. De esta forma, nuestra memoria almacena precisamente ese hilo argumental porque es la unión de todos esos elementos y, por tanto, la forma más sencilla de tener acceso al resto de detalles de la historia. Y es precisamente la moraleja el mejor resumen de un cuento, y por tanto lo que mejor retenemos del mismo.

Igualmente hay que destacar la utilidad de los cuentos para enseñar cosas nuevas. Precisamente por la facilidad con que se recuerda la historia principal, y por su importancia como nexo de unión, el cuento permite acceder fácilmente a los demás detalles. De hecho, las historias han sido utilizadas siempre para transmitir ideas y conocimiento, empezando por la mismísima Biblia y el propio Jesús de Nazaret, cuyas parábolas fueron una forma de enseñanza realmente reveladora. Si no, podéis hacer la prueba vosotros mismos, si habéis visto alguna película o documental sobre algún tema histórico, seguro que recordáis el momento de la historia mejor que otros que no se han visto reforzados con imágenes.

Además de usar los cuentos tradicionales, podemos intentar personalizar los cuentos porque, además de ser potentes herramientas de educación y enseñanza, los cuentos inventados y personalizados antes de dormir permiten establecer un nexo fortísimo con los niños. Al ser inventados y originales cada día, quien los cuenta debe dedicar toda su capacidad y atención, aunque sólo sea durante ese momento; y eso es algo que los niños, acostumbrados a ser el centro de atención de actos, pero no de pensamientos (muchos padres tienen demasiadas preocupaciones como para aparcarlas totalmente, aunque sólo sea un rato) perciben con gran agradecimiento y entusiasmo. Y al personalizarlos, los padres se obligan a escuchar y atender a sus hijos, y los niños se sienten verdaderamente especiales. Esa carga emotiva tan grande es otro importante factor que facilita la memorización y asimilación de lo enseñado en esos cuentos.

Finalmente, contar cuentos sin libros ni dibujos, es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren muchos niños actualmente , provocada por vivir en un mundo con tantos estímulos visuales. Con la tranquilizadora presencia de sus padres, los niños abren sus oídos dispuestos a transportarse al mundo del cuento, y sin darse cuenta, están aprendiendo a centrar su atención, utilizando el oído como sentido primario, (al contrario de lo que sucede durante el día) y acentuando su imaginación.

Un cuento personalizado es una herramienta increíblemente eficaz para “analizar” los comportamientos de los niños durante ese día. Aprovechando la cercanía en el tiempo y la frescura de sus recuerdos sobre lo acontecido, mediante el cuento podemos alabar lo que hayan hecho bien, o censurar y tratar de cambiar aquello que no hicieron tan bien. En ese momento tan emotivo, los niños están tan accesibles y dispuestos, que un cuento que ejemplifique claramente la actitud a seguir será mucho más eficaz que varias horas de sermones y buenas palabras.


Fuente: aqui

lunes, 12 de diciembre de 2011

21 Dias Sin comer.

Fantástico documental en el que la protagonista trata de aproximarse a la anorexia. ¿Qué les ocurre a las anorexicas en los primeros días de dejar de comer? La respuesta está aquí.













Entrevista a una Anoréxica

CRISTINA TRILLA · EX ANORÉXICA

Cristina habla con una sensatez infrecuente en una joven de 25 años. Se nota que ha sufrido y que ha vencido, que se ha reconectado a la vida. Ha aprendido a ser ella misma, singular, valiosa, y no una silueta que encajar en un patrón externo, ideal. Ha aprendido a dejar de juzgarse severamente, malquererse y maltratarse. Me insiste en que la anorexia es una terrible enfermedad mental que distorsiona la imagen de uno mismo, en pos de un demente ideal. Un ideal impelido por un entorno social que prima el aspecto físico, la esbeltez, lo light… Y eso pesa. "¡Yo hoy me niego a comprar nada light!", sentencia Cristina. Su libro "¡Hoy he decidido dejar de comer!" (Styria) narra en forma de diario su travesía por la anorexia, por si puede ser útil.
Tengo 25 años. Nací en Lleida, pero me he criado en Barcelona y aquí vivo. Estoy estudiando sexto de Medicina. Ahora no tengo pareja. He sido anoréxica de los 17 a los 24 años, y me he curado. He sido una enferma y ahora soy otra persona. Esa foto publicitaria de una anoréxica da alas a las enfermas: ¡ven que hay margen para emularla!

- ¿Cuándo supo que era anoréxica?
- Yo me daba cuenta en muchos momentos de que iba mal, pero era incapaz de corregirme.

- ¿Cuándo empezó todo?
- Con 17 años, un día me propuse dejar de comer para bajar de mis 62 kilos a 55 kilos.

- ¿Y por qué en aquel momento?
- En septiembre empezaba en la universidad, y temía no gustar, por mi cuerpo...

- ¿Y por qué 55 kilos?
- Vi un anuncio en la tele en el que una chica ideal - incluso recuerdo el color de sus mallas: azules-, después de hacer ejercicio, se pesaba. Y la báscula marcaba 54,6 kilos. Yo iba a bajar sólo hasta 55 kilos...

- ¿De verdad ese anuncio televisivo la empujó a la anorexia?
- Me incitó. La conducta de la chica era la mía: ¡obsesión con el cuerpo! La anorexia es eso: obsesión por el cuerpo y por la comida.

- En tal caso, todos estamos rodeados siempre de estímulos anorexógenos, Cristina...
- Es que entras en una tienda de ropa femenina y todo son tallas en las que caben sólo un cierto tipo de cuerpos. O entras en un súper y hay más productos light que normales. Buscamos ser ligeros, ligeros...

- ¿Para ser más felices?
- Para desaparecer. Porque nos rechazamos. La anoréxica ve horroroso su cuerpo, lo rechaza, querría hacerlo desaparecer... ¡La anorexia es una enfermedad psicológica!

- Que puede matar.
- Antes muerta que comer y subir un gramo de peso, sí. De hecho, estás ya muerta: ¡renuncias a miles de cosas de la vida!

- ¿Hasta qué punto dejó usted de comer?
- Empecé por una dieta muy severa, guiada por una endocrina. Y bajé de los 60 kilos. La endocrina me dijo que ya estaba bien así. Pero entonces yo me negué a parar, yo quería llegar a los 55. ¡Estaba enganchada!

- ¿Enganchada a qué?
- A mi cuerpo: quería verlo adelgazar. Así, sufrir hambre me deparaba placer. Pesarme y ver que había bajado un gramo ¡un solo gramo! era un chute de triunfo. Una adicción.

- ¿Comparable a la alcoholemia?
- A cualquier drogodependencia. Vives dependiente de lo que comerás o de lo que no comerás, de tu imagen. ¡A todas horas!

- ¿Qué tácticas seguía?
- Bebía cuatro litros de agua - ¡u ocho!- para "eliminar toxinas", pasaba cinco horas diarias - ¡o más!- en el gimnasio...

- ¿De dónde sacaba tiempo?
- De estudiar, dormir, salir con amigos...

- ¿Qué más hacía?
- Ducharme con agua fría antes de salir de casa, porque me parecía que la caliente me "dilataba"... ¡Desarrollas muchas paranoias!

- ¿Y con la comida?
- Primero no comía postre, luego me saltaba comidas, o fingía sonarme y echaba bocados en el kleenex, escondía la comida y luego la tiraba, o la vomitaba...

- ¿Y sus padres? ¿Sabían todo esto?
- Estaban muy preocupados. Pero no podían hacer nada: sólo una misma desde dentro puede actuar. En casa, mi madre siempre había seguido dietas, y desde niña yo oí lo de "hoy he sido mala" por comer según qué...

- ¿Hasta qué peso llegó usted a descender?
- No, eso no se lo diré.

- ¿Por qué?
- Porque la anorexia es como una competición. Si una anoréxica lee aquí el peso al que yo bajé, querrá emularlo... o bajar más.

- Quizá frena si ve el cartel de Toscani...
- ¡No, al revés! Una anoréxica pensará: "A mí aún me queda mucho margen para llegar hasta ahí", lo que le da mecha para seguir... Ese cartel, pues, es muy pernicioso: no disuade a una anoréxica, sino que la estimula.

- Le agradezco la reflexión.
- Tengo amigas delgadas que no son anoréxicas, y otras con sobrepeso que lo son: esta enfermedad está en la cabeza. Y desarrollas gran capacidad para mentir: a mis padres les decía que salía a cenar con amigos, a los amigos les decía que venía cenada de casa... Y, así, ¡una comida menos!

- ¿Su salud no se resentía?
- Perdí la regla, vomité sangre... Todo eso me preocupaba... pero no me frenaba.

- ¿Sigue hoy siendo anoréxica?
- No. Estoy curada hace un año.

- ¿Cómo ha sido eso?
- Un día entré en un ascensor, me vi en el espejo, y me asusté. Ese día me vi de verdad. Llamé a un centro especializado... Y he seguido un tratamiento durante tres años.

- ¿En qué ha consistido el tratamiento?
- Trabajo en grupo, guiado por terapeutas. Aprendes a desentenderte de las comidas: ellos te dicen cuándo y qué comer, para que así reaprendas a focalizar la mente en otras cosas distintas a la comida y el cuerpo.

- ¿Por ejemplo?
- Un día te hacen salir de fiesta sin peinar, sin maquillar, sin vestirte de modo especial... Lo hice y... ¡y lo pasé la mar de bien! Y así vas aprendiendo a ser menos dependiente de tu aspecto, y a gozar de esta vida.

- ¿Vivimos pendientes de nuestro aspecto?
- Sí. Y juzgamos a los demás por su aspecto, por su figura, su ropa... No les damos muchas oportunidades más allá de su pinta. Es una pena, es una pena...

- ¿No teme una recaída?
- Cuando voy a comprar ropa, confieso que me pongo algo nerviosa... Procuro evitarlo... Pero no, ya no estoy enganchada al cuerpo: ya soy una persona distinta. Pienso diferente, siento diferente, reacciono diferente.

- ¿En qué sentido?
- Antes me sentía pequeñita, incapaz, insegura, temerosa, frustrada, avergonzada... y ahora ya asumo mis debilidades: ¡aceptarlas me hace sentir fuerte! Me he humanizado.

La Vanguardia - La contra - VÍCTOR-M. AMELA - 29/09/2007

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ultimas noticias.

Esta misma noche, viendo el telediario mientras cenaba, me he topado con esta noticia

De ella, me resaltan varias palabras:

- Elite Model Look.
- Trescientos cincuenta mil jóvenes de todo el mundo.
- Entre 14 y 22 años
- Eliminatorias a nivel mundial
- Una factoria de modelos con la que sueñan miles de jóvenes en todo el mundo.

Y para terminar, una modelo que mide 1,79 y es muy delgada (40kg? tirando por lo alto).

Bien, pues todo esto me recuerda a algo.. Veo un Gran Gorila aquí escondido, y lo voy a destapar. Viendo la noticia podemos observar que una modelo muy delgada ha ganado el concurso. Es obvio que es Ana.. ¿o quizás Mia?

He visto la noticia y no he podido evitar recordar a todas esas pobres chicas que quieren ser "Princesas" de un mundo que ellas mismas inventan. Y me pregunto qué pensarán al ver esa noticia. ¿que macabras ideas se implantarán en sus mentes? No tardo en encontrar la respuesta.

Han visto reafirmados sus ideales.. han envidiado a esa chica de 1,79m y de extrema delgadez, por llegar hasta ahí con su esfuerzo y dedicación en no comer. Y no solo eso. Ahora piensan con más fuerza todavía que la anorexia es triunfar sobre las demás personas. Porque una anorexica ha triunfado sobre toda las demás chicas en el concurso más importante de Modelos.

Chicas de 14 a 22 años, chicas como ellas, están ahí y han logrado ser Ana y Mia. Eso les dará fuerza para seguir adelante con sus ideales.

Sinceramente la noticia me ha parecido francamente una vergüenza. Al igual que dar ganadora a esa chica. ¿Quién va a sacarla ahora de ese gran hoyo en el que se encuentra? Porque si ha ganado un concurso gracias a no comer, ha recibido un refuerzo muy positivo, lo que afianzará su comportamiento en ese sentido. La televisión debería haber censurado esa noticia ya que, más que informar a cerca de los problemas de la anorexia, ha impactado directamente en las mentes de las niñas, fomentandola.

Y para colmo, citan estrellas de la fama, como Cindy Crawford, añadiendo que gracias a ese concurso se han convertido fantasticas modelos. Lo cual todavía fomenta más la aversión a la comida para las anorexicas/bulímicas.

Los medios de comunicación deberían tener más cuidado con los ideales que transmiten indirectamente. No patrocinemos a Ana y Mia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Signos de identificación ANA y MIA


Cuanto más me adentro en este tema, más horrible me parece. Blogs, Videos, Comunidades, Chats!! Esta enfermedad abarca todo eso y más.. Ana y Mía se propagan por la red como auténticas epidemias. Miles de jovenes sufren esta enfermedad y están aferrados a ella. Me he colado en uno de esos chats y es verdaderamente horrible lo que se dice ahí.. cómo ocultan su enfermedad a los ojos de sus personas cercanas, cómo rinden culto a Ana y Mia, cómo luchan contra la necesidad de ingerir alimentos.. Realmente es escalofriante, y lo peor de todo es que esas páginas web siguen ahí, permitiendo que se fomente el reclutamiento de jóvenes hacia ésta enfermedad.. No me lo puedo creer..

Este es uno de los chats donde se dan a conocer, tras la máscara de la red, Anas y Mias de todo el mundo..

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La anorexia y la bulimia nerviosas son dos trastornos mentales con serias

Así, las adolescentes que crean estas páginas han desarrollado dos formas de identificación:

El lazo blanco.- Muchas de ellas colocan un lazo blanco virtual en las páginas que confeccionan, o lo pegan en sus carpetas, como símbolo reivindicativo de su “estilo de vida” o como forma de reconocerse.
Las pulseras.- Las jóvenes pro-ANA se colocan una pulsera o cordón rojo en la muñeca izquierda, en ocasiones adornado con unas cuentas o piedrecitas rojas y, las pro-MIA, hacen lo propio pero utilizando el color morado. De esta forma pueden reconocerse unas a otras en cualquier sitio: una hamburguesería, la cola de un cine, un pub o en la playa o la piscina. En caso de duda se plantean señalarse disimuladamente la pulsera para ver si la otra hace lo mismo, en cuyo caso ya no queda lugar a dudas.

Fuente:

Reportaje sobre Ana y Mia, Princesas de internet


Ser 'princesa' es más que una imagen: es un estilo de vida. Una forma de adornar lo desagradable de los trastornos de la conducta alimentaria. Nos adentramos en el peligroso fenómeno de la anorexia y la bulimia en la Red.

Bienvenidas. Éste es un blog para aquellas que buscan un sueño y que se sienten incomprendidas, que están cansadas de que todos vengan a decirles "no hagas eso, te estás matando, la felicidad no reside en el físico" y semejantes bobadas. Decidir luchar por un sueño es mucho más que pesar X kilos, es el esfuerzo, es la superación día a día, es la ilusión porque sabes lo que quieres, y sobre todo es conseguirlo :-). Espero que este blog no sea sólo un monólogo mío, porque creo que tenemos que estar unidas en esto, ayudarnos y darnos muchos ánimos. Porque nadie dijo que fuera fácil ser princesa".

Alejandra expresa su estado de ánimo a través de un fotolog, un espacio de Internet en el que los usuarios cuelgan una foto diaria y añaden un texto breve debajo. El anterior era su mensaje de bienvenida. A los 17 años, su felicidad es una ecuación inane que mide en función de su ingesta. Por eso ha sido un "finde perfecto", porque nadie más que ella ha controlado lo que comía. En tres días no ha sumado ni 500 calorías.

Lo cuenta a través de una conversación en línea. Ella es una princesa, una prin de Valencia. Cursa segundo de bachillerato. Quiere ser arquitecta. Estudia mucho. Se exige todo lo que puede. Desgrana su "buen" fin de semana empezando por el sábado: "Quedamos las princesas de aquí para pasar la mañana juntas y comer por el centro. Comer = no comer nada". Fueron cuatro chicas a la cita, todas se habían conocido a través de distintas redes sociales de Internet. Y se explica: "Una princesa es aquella persona que tiene anorexia, bulimia u otro trastorno alimentario. Nos distinguimos por pulseras. Todas llevamos pulseras en nuestra muñeca izquierda y según el color tienes un trastorno o tienes otro. Es como para reconocernos". Cuentas rojas si eres Ana (anoréxica). Cuentas moradas si eres Mia (bulímica). "Ser princesa significa dejar de compadecerse y empezar a luchar por lo que te propones". Alejandra tiene una meta. Un final feliz para su cuento de hadas expresado en kilos: 50. Y ahí sigue, "luchando por un sueño". Nadie dijo que fuera fácil ser princesa.

Internet se ha convertido en el refugio de miles de jóvenes con trastorno de la conducta alimentaria (TCA); han creado un universo propio con sus símbolos y su imaginario, sus códigos, su lenguaje. Actualizan casi a diario un blog o un fotolog en el que desmenuzan la parte de su existencia que gira en torno a su cuerpo, a lo que comen, dejan de comer o "purgan". Todos interconectados. Lo adornan con fotos de sus thinspirations (del inglés, inspiración de delgadez), como la modelo Kate Moss o la actriz Keira Knightley; e imágenes de mariposas, libélulas y otros seres etéreos. Vestidos vaporosos, mujeres escuálidas con coronas y diademas. La belleza de aspecto frágil es el primer mandamiento de su iconografía.

Las chicas participan en foros, cuelgan vídeos en Youtube, se dan consejos y se apoyan. Se desahogan. "Ser princesa", comentaba a través del Messenger una chica de 17 años, "es más que una imagen. Es una forma de vida de cuento de hadas. Como el de las modelos y las actrices". Su blog tenía el nombre "48*", en referencia a su "meta", y en el subtítulo se podía leer: "Quod me nutrit me destruit [lo que me nutre me destruye, en latín]", una frase que la actriz Angelina Jolie se hizo tatuar en el abdomen.

Las comunidades pro-Ana y pro-Mia pasaron relativamente inadvertidas en sus orígenes. Eran webs de difícil acceso para no iniciados. Pero saltaron a los titulares y se disparó el estado de alerta. La primera en poner el grito en el cielo fue la influyente presentadora estadounidense Oprah Winfrey, que dedicó en 2004 uno de sus programas al fenómeno y dijo: "Estos sitios de Internet son como poner una pistola en manos de alguien que está deseando suicidarse". Comenzaron a cerrarse páginas pro-Ana y Mia. Ningún proveedor de servicios quería verse relacionado con estas ideas.

"Desde entonces, el fenómeno no ha dejado de crecer y consolidarse como una realidad", escribía José Miguel Campos en la revista Frenia, de historia de la psiquiatría (Vol. VII, año 2007). Después de cuatro años de estudio de las redes sociales de estas chicas, Campos, sociólogo de la comunicación, está convencido de que perseguir y cerrar páginas va contra la lógica de Internet. El número de webs pro-Ana y Mia creció un 470% entre 2006 y 2007, según la empresa de seguridad informática Optenet. Un crecimiento mayor que el de las páginas de redes sociales. "Nos creemos que cerrarlas es la solución. Mejor eso que nada, se suele decir. Pero puede que sea lo contrario: lo ocultas, lo estigmatizas, ellas se esconden, se crecen y radicalizan", explicaba Campos.

Muchas de estas chicas suelen incluir en un lateral de su diario digital el siguiente mensaje: "Este blog apoya la libertad de expresión". A Alejandra, la chica que sueña con pesar 50 kilos, le desactivaron el suyo poco antes de acceder a ser entrevistada. Al día siguiente abrió una nueva cuenta en www.fotolog.com, añadiendo a su antiguo nombre de usuaria un 2. Y dejó un comentario a sus amigas: "Si lo vuelven a cerrar será igual, pero con un 3, y así sucesivamente".

La apología de la anorexia y la bulimia no es un delito. Aun así, la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía (BIT) elaboró en 2008, por encargo de la Fiscalía de Madrid, un informe interno sobre el fenómeno pro-Ana y Mia en Internet. En él se aseguraba que existe "un número indeterminado" de páginas de este estilo en español, abiertas y accesibles a todo el público. El estudio perfilaba al usuario medio: mujer en un 95%; de entre 14 y 21 años; el 60% se está iniciando y no ha llamado la atención de su entorno familiar y social; el 23% se encuentra ya en una fase de desarrollo del trastorno y reconoce haber despertado la preocupación de ese entorno; el 17% dice encontrarse bajo tratamiento médico y psicológico. Enrique Rodríguez, inspector jefe de la BIT y director del informe, defiende el cierre de estas páginas, pero reconoce sus efectos adversos: "Hay que cerrarlas porque son perjudiciales. Pero tampoco es seguro que sirva de algo: las chicas enseguida abren otras y, además, se las encierra en un gueto, se queda en algo secreto. Y eso tampoco es bueno".

Maia vive en ese gueto. Escribe un blog al que sólo pueden acceder los usuarios que ella decida. No todos pueden ver su entrada del 1 de noviembre de 2008, en la que se ha borrado la cara de las fotografías. Otros días se ha dejado ver gritando desesperada a las tres de la mañana. Insomne. Fumando. Con lágrimas corriéndole el maquillaje. O vestida a la última, coqueta y alegre, lista para salir de casa. La ciclotimia está ligada a los TCA. Subidas y bajadas. Euforia y depresión. Por eso en noviembre la cara de Maia es una mancha pixelada. Ha colgado dos imágenes suyas de cuerpo entero, sólo cubierta con bragas y sujetador. El pie de foto dice: "Ésta soy yo a mis 42,6 kilos". Maia de frente y de espaldas. Su tripa parece un cuenco. Los omóplatos asoman como el muñón de unas alas que pelean por salir. Al lado ha colocado las mismas fotos, retocadas. El pie añade: "Y ésta soy yo adelgazada con Photoshop". Se ha reducido a la nada los muslos. Los brazos son dos alfileres. Maia no sólo se ha borrado la cara. Casi se ha borrado a ella misma.

Sobre la cabecera del blog de esta madrileña hay un divertido muñequito que se pasea por una cuerda. En un extremo del cabo se lee "56 kilos", su peso de hace un año. En el otro, la "meta", 40 kilos. El muñequito se posa con gracia sobre el peso actual de la autora. Maia tiene 21 años. Mide 1,56. La última vez que actualizó su blog, a finales de marzo, la cuerda marcaba 41 kilos.

El día que accedió a hablar para este reportaje, a mediados de septiembre, su estado de ánimo era: "A 5,5 kilos de mi meta, 9 asignaturas, 20 años y 11 meses de una vida por recuperar [...]. Me ha venido la regla (si puede llamarse así)". El discurso de Maia sorprende por sus incoherencias. Ella es consciente, es parte del trastorno. Se acababa de apuntar, contó, a una "carrera de kilos", en la que varias Anas y Mias se retan a perder peso. Cada acción tiene premio: el ayuno total son 10 puntos; el semiayuno (infusiones, té, una fruta al día), 9. Mirar thinspos, esas imágenes de bellas famélicas, 2 puntos más. Maia justificaba su comportamiento: "La carrera empieza mañana y es absurdo porque quiero salir, me voy a tratar y, sin embargo, quiero controlarme, restringirme comidas. A esta última me apunté porque estoy volviendo a vomitar, y creo que si me controlo seré capaz de mantener lo poco que coma dentro".

A las dos semanas se presentó en una de las charlas informativas de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (www.adaner.org ). Fue allí acompañada de una amiga anoréxica que conoció en Internet. Y decía: "Me van a ver como una foca. ¿Anoréxica yo? Se creerán que voy por algún familiar enfermo". Este reportero aprovechó la oportunidad de conocerla en persona. La reconoció por las fotos de su blog. Ella balbuceó unas palabras y dijo que no se veía capaz de hablar cara a cara de su enfermedad. Ya lo intentó hace un tiempo con psiquiatras y psicólogos. Pero o callaba o mentía de forma compulsiva. "Es innato, una reacción de autodefensa...", dijo. Otra cosa era su blog o la correspondencia electrónica. Allí se sentía libre. Y lo necesitaba: "A veces me obligo a escribir para no dejar que esas pequeñas cosas queden dentro de mí, para no alimentar el monstruo que tengo dentro". Internet, dijo, es su válvula de escape.

La psiquiatra Carmen Ponce de León, jefa de la unidad de trastornos de la conducta alimentaria en el hospital Quirón (Madrid), se muestra escéptica con el cierre sistemático de estas páginas. "No se puede combatir con armas feudales un fenómeno de esta complejidad. Creo en la expresión escrita. Es mucho más poderosa que la oral. Internet podría dar lugar a una comunicación mejor de la que disponemos. Es una oportunidad para los terapeutas". Otra cuestión, matiza, son las referencias a las autolesiones y el suicidio. Muchas chicas se cortan en brazos y piernas con la creencia de que quemarán calorías o porque lo encuentran "liberador". La apología de esta conducta sí es un delito. "Se deberían desactivar las páginas en las que se incita a ello", subraya la doctora Ponce de León. "Los intentos de suicidio y las autolesiones son característicos de la enfermedad. Siempre han existido. Pero ahora se están dando en estadios más precoces".

Lo que no queda demostrado, asegura, es que el aumento de webs pro-Ana y Mia haya dado lugar a un incremento de enfermas. La ausencia de investigaciones recientes sobre desórdenes alimenticios en España hace imposible saber si existe mayor prevalencia que hace cinco años (el último estudio epidemiológico, de 2003, los situaba en el 4,7% de las mujeres). Un experimento sociológico de 2006 sí logró indicar cierta relación entre la visualización de páginas pro-Ana y Mia y la reducción de la autoestima: los visitantes se percibían a sí mismos "más pesados" después de entrar en ellas.

Hace un mes, Maia contaba en su válvula de escape su inexorable deterioro físico. Había perdido un 10% de su escaso peso en cinco meses: "Tengo la garganta inflamadísima, parece que tengo anginas o algo así; los labios llenos de heridas por la acidez de los vómitos, y boqueras en los extremos que rajan mi boca haciéndola sangrar cuando la abro lo más mínimo... tengo la piel seca con dermatitis, un diente roto, el pelo se me cae a puñados, mi mano izquierda está marcada con el emblema de mi dentadura, los dientes corroídos, y desconozco el estado de mis órganos internos, pero a ratos tengo reflujo, diarrea, temblores, un frío insoportable o un cansancio horrible... Y de momento ando con retraso de la regla". Una semana después empezaba con la medicación, tras ser acogida y diagnosticada en un centro especializado del que le informó Adaner. En su blog colgaba una foto de una joven con alas dibujadas y un texto: "Voy a recoger mis alitas rotas y las pegaré trocito a trozo y volaré...".

Maia comenzó a jugar con sus hábitos alimentarios a los 15 años. Internet no fue la causa, pero cuenta que sintió la necesidad de entrar en contacto con otra gente. La mayor parte de las chicas suele mencionar el "autocontrol" y no la Red como uno de los detonantes. Alejandra, la prin de Valencia, comentó lo siguiente: "Empecé con bulimia hace dos años. Es como que no tenía el control sobre nada. Mi padre me controla en todo. Y era una forma de controlar algo yo misma: mi peso, lo que como, lo que no. Mi cuerpo. Así que seguí haciéndolo". Las causas de la anorexia y bulimia nerviosas son una incógnita para la ciencia, aunque se sabe que tiene algún componente genético relacionado con el perfeccionismo.

A los 16 años, en su camino hacia la perfección, Maia empezó a visitar el foro Pro Ana y Mia en español, alojado en Hispavista. En él, cuenta, había gente "realmente loca" que disfrutaba haciendo creer a las niñas que Ana y Mia eran sus amigas y nunca las abandonarían, que eran especiales por llevar ese estilo de vida. "En aquella época, para mí una anoréxica era una persona delgada y con fuerza de voluntad. Ahora lo veo diferente. El mundo de Ana y Mia es irreal, una enorme mentira. Ser princesa consiste en adornar todo lo que resulta desagradable de la enfermedad. Es mucho más bonito decir: 'Ayer llamé a Mia dos veces' que 'Ayer estuve dos veces en el baño vomitando hasta marearme o sangrar". Maia también cuenta que en estas páginas ha conocido a personas maravillosas que le han ayudado. "Te sientes muy sola e incomprendida. Nadie sabe nada, y ellas te entienden, conocen tu dolor y sufren como tú. Cuando he estado realmente mal, han intentado sacarme a flote. Igual que he aprendido de ellas otras maneras de hacerme daño, siempre me han ayudado".

Algunos psicólogos reconocen que Internet ha limitado una parte clave de su terapia, el grupo, porque las chicas ya encuentran ese refuerzo en la Red. Para Protégeles (www.protegeles.com ), asociación en defensa de los derechos de la infancia, el gran problema se encuentra en que un 17% de los menores que navegan por Internet visita páginas en las que se hace apología de la anorexia. El 70% de ellos, según esta asociación, no ha desarrollado aún un trastorno. "Y eso hace importante la intervención de las autoridades. Los menores están en un periodo crítico en el que se mueven por modas", dice Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles. Gracias a acuerdos con los principales proveedores de servicio de Internet, como Yahoo o Microsoft, la asociación ha logrado que se cierren más de 500 páginas de este estilo en los últimos dos años. En la mayoría de casos, sin orden judicial. "Desactivar las webs es una forma de decirles a estas chicas que no es bueno lo que hacen", concluye Cánovas. "Conseguimos romper el vínculo entre ellas. Se dispersan y dificultamos que niñas nuevas encuentren el contenido".

En esta misma dirección, el parlamento francés aprobó el año pasado una ley por la que el autor de una de estas webs podría arriesgarse a tres años de cárcel y una multa de hasta 30.000 euros. Pero quizá la censura no sea el camino, como demuestra un recientísimo estudio de la Universidad de Maastricht (Holanda) aparecido en el Internacional Journal of Eating Disorders. Los investigadores colocaron un mensaje de advertencia sobre el contenido de 150 webs que hacían apología de los TCA. El aviso, presente durante un año, logró disuadir a un tercio de los visitantes primerizos. "Se trata de una estrategia prometedora", concluye el estudio, porque el cierre de estas páginas "sólo tiene un efecto temporal; pronto reaparecen con otro nombre".

El caso del foro Pro Ana y Mia en español, apodado "Eliforum" por sus usuarios, es significativo. Cuando se abrió, en 2003, era un rincón libre en el que las princesas intercambiaban opiniones, consejos o tips para adelgazar. Registraba cientos de mensajes diarios. Con el tiempo, fue mutando hacia un espacio de crítica consciente sobre los TCA. El Eliforum evolucionó con sus usuarios. "Esto no es un foro pro-Ana y Mia", solían repetir los foreros en verano de 2008. "Somos enfermas. Queremos salir de esto. Si vienes a buscar consejo para adelgazar, lárgate a otro sitio". Los usuarios tenían una lucha personal contra las llamadas wannabes (del inglés wanna be, quiere ser), término con que se apoda a las primerizas.

El 8 de septiembre de 2008, Hispavista desactivó el foro, a requerimiento de la Fiscalía de Guipúzcoa (la empresa se encuentra en San Sebastián). Esta compañía, al igual que Google, sigue la política de no cerrar sus páginas sin que exista una orden judicial. Tres meses antes, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid había solicitado el cierre a los directivos de Hispavista, al considerar que el foro alojaba "contenidos inconvenientes o nocivos, que son aquellos que, si bien no infringen norma alguna, su recepción y asimilación por parte de menores de edad puede suponer menoscabo de su correcto desarrollo". También trasladó su queja a la Fiscalía. Y finalmente se logró cerrar la página.

Tan sólo unos minutos más tarde, los usuarios abrieron un nuevo Eliforum. Pero esta vez mucho más escondido, a salvo de miradas. Allí se vuelven a dejar cientos de mensajes diarios y se pueden leer conversaciones como ésta:

-Llevo un tiempo con atracones... Sintiéndome mierda, pero al menos conseguía no vomitar. El domingo lo hice y me sentí patética. Ocurrió fuera de casa antes de entrar a trabajar. Y hoy otra vez. Sé que no puedo quejarme. He pasado de vomitar cinco veces diarias (como hace dos años) a vomitar una vez a la semana. Sé que es un logro, pero últimamente no paro de pensar en lo mucho que he engordado. Y esto termina en atracón tras atracón. Estoy muy cansada. No paro de tener sueños que me hacen despertarme en la noche... Sólo quería escribir... Lo siento.

-Mi vida, ¿tú ves cómo has evolucionado? ¿Ves lo bien que vas? Estás mucho más positiva que unos meses atrás. Estoy muy orgullosa de ti. Te quiero.

'Ana y Mia, princesas de Internet' es un reportaje de EL PAÍS SEMANAL del domingo 5 de abril de 2009